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DIMENSIONEMOS NUESTRAS IDEAS

Actualizado: hace un día

Es posible escribir nuestras ideas con un estilo económico y directo. No obstante, también existen herramientas literarias que ayudan a presentar información compleja para alguien que se acerca por primera vez a un tema. Y esto debe interesarnos a escritores de un blog o autores de un libro especializado, entre otros.


Si quisiéramos explicarle a alguien qué es un geiser, podríamos tomar el diccionario y copiar la definición, pero también escribir una comparación: un geiser es como un volcán que expulsa agua. Conocemos la gran diferencia entre ambos, pero al compartir la expulsión de un elemento interior, es fácil compararlos y así mostrarle una imagen conocida al otro. Todo recae en el «como sí».


El acto de relacionar conceptos sirve para obtener conocimiento y comprender lo distante a partir de objetos conocidos. Para ello las figuras retóricas cumplen la función de introducir nuevas perspectivas a partir del juego con el lenguaje. También aplican, como dijimos líneas arriba, como una forma de dimensionar temas complejos dentro de nuestros textos.


El símil es una figura literaria y su principal característica es comparar dos objetos de forma explícita. Se diferencia de la metáfora porque esta, además de vincular dos términos, da como resultado la sustitución de un término por otro.


Si retomamos el ejemplo y lo transformamos en una metáfora: un geiser es un volcán que expulsa agua, notamos que se pierde la comparación y en consecuencia el geiser obtiene todas las características de este volcán específico. El ejemplo ya no sirve para dimensionar, debido a que se transformó por completo el concepto. Por tanto, cada figura literaria cuenta con un matiz distinto y conocerlos forma parte de nuestro bagaje como escritores.


El símil es una de las figuras retóricas más sencillas de construir, pero obtener uno que sea efectivo para nuestro texto es un proceso que toma tiempo (como un ejercicio de prueba y error).

Para crearlo lo primero que debemos tener claro son los dos elementos que se compararán, ambos deben ser nombrados en el símil.


Caparazón y casa, por ejemplo.


Después de formularse la comparación, debe añadirse un nexo como los siguientes: «como», «cual», «que», «se asemeja a», «igual que», «semejante a», «tan».


El caparazón de una tortuga es como su casa.


Armemos símiles originales (creados a partir de nuestras percepciones), evitemos los clichés. Alejémonos de aquellas construcciones que hemos leído o escuchado en otros lugares: fría como el viento, peligrosa como el mar, dulce como un beso (es inevitable cantarlo en la mente). Para una canción de Luis Miguel está muy bien utilizar símiles comunes, pero en nuestros escritos busquemos dejar sellada nuestra perspectiva.


El lenguaje nos permite flexibilidad para representar el mundo y nuestras ideas. Las figuras retóricas son una herramienta para describir. No obstante, hay que apreciar sus utilidades, y para ello debemos realizar varias lecturas al aplicarlas. Si creemos que un símil está de más o existe una mejor manera de construir el significado, lo más adecuado es deshacernos de él. Las palabras son tan moldeables como nuestras ideas: utilicemos las figuras retóricas con consideración.


Posdata


  • Algunos escritores aseguran que un buen símil es aquel que compara características divergentes (relacionadas con los sentidos), como lo visual con lo auditivo: bailas con tanta fuerza como una tormenta. Claro, esto es más importante cuando queramos construir textos creativos, como son cuentos y poemas.


  • No olvidemos evitar la repetición. El exceso de símiles implica falta de originalidad. Recuerda que el lenguaje es flexible y nos permite referirnos a una cosa con el uso de distintas palabras. Los símiles son un gran elemento, pero es importante no derramarlo en cada momento que se nos presente. Si percibes exceso de esta figura literaria, escoge el más representativo y los demás transfórmalos en metáforas, analogías o lenguaje directo. Busca la mejor manera de expresar tu idea. El lector te lo agradecerá.


  • Además, antes de publicar tu texto cerciórate de no incluir una tilde al agregar la palabra «como» en tu símil. Seguro habrás notado que esta palabra contiene diversos significados, y esto depende de su aplicación. En el caso específico de los símiles prescinde de tilde, ya que es una conjunción que introduce comparaciones de igualdad. La palabra «cómo» (incluida la tilde), entre sus diversos usos, está el ser un adverbio interrogativo o exclamativo.


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