EL TÍTULO PERFECTO

Actualizado: may 8

Lo más común cuando escribimos es contar con una idea clara del tema, desmenuzarla en argumentos y redactarlos. Pero en el momento de querer resumir la tarea anterior en un título, ahí es donde entra el conflicto. ¿Cómo y en cuántas palabras condensarlo?     


Lo cierto es que los títulos sobresalientes comparten ciertos aspectos como la sinceridad (evitan la exageración de la información que se encontrará) y la delimitación del tema (utilizan palabras que resumen el contenido significativo del texto). 


Requerimos de esfuerzo y tiempo para encontrar el mejor nombre para nuestro texto. Sin duda. Pero podemos comenzar teniendo en claro cuáles son las palabras indispensables en el título: los temas tratados en el texto. Por ejemplo, si lo principal en el escrito son los tiempos verbales al traducir del inglés al español, en el título es imprescindible que lo mencionemos: «El terror de los tiempos verbales». 


En cuanto a la extensión de un buen título, esta puede variar. Hay que buscar el punto medio. Uno muy corto resulta general, mientras que uno demasiado largo se percibe como descuidado. Si lo medimos con cantidad de palabras, un promedio de 5 y 12 será la indicada para nuestro título. 


Además, si los escritos serán publicados de forma electrónica es importante considerar que Google solo muestra los primeros 60 caracteres (incluidos los espacios) de los títulos; es relevante ajustarse a ellos para una mayor y efectiva visibilidad


Sin embargo, los títulos también difieren dependiendo del formato y aquí te mostraremos algunos:


Blog

El título de nuestros textos dependerá de la personalidad que hemos creado para el blog. Si nuestro tono es sarcástico o formal, es recomendable que se vea reflejado en la primera impresión. Se vale que el título se forme como pregunta ¿A qué llamamos libro?»), con la palabra inicial «cómo» (si explicaremos la forma de realizar algo) o con números (si mostraremos una lista). Lo importante es causar intriga y curiosidad ante lo que presentaremos a nuestro lector. 

 

Correo electrónico

También los emails contienen un título, mejor conocido como «asunto». Es importante nombrarlo para que el correo no pase desapercibido en la bandeja de entrada de nuestro destinatario. Para armar el título es ideal cuestionarnos lo siguiente: ¿qué necesito? ¿cuál es el tema principal? Así, la respuesta será un buen indicio para formar el asunto. También pensemos en incluir las palabras clave. Estas le servirán al destinatario si busca el correo en un futuro. 


En el caso del asunto para un newsletter, este puede pensarse más como un título de blog. Aquí lo importante es atraer al suscriptor a abrir el correo para que se entere del contenido.  


Texto académico

Hablemos más sobre ensayos y artículos que se publicarán en revistas académicas. Procuremos que los títulos sean explicativos, es decir, que en un enunciado (sin importar que incluya sujeto, verbo y complemento) describamos el enfoque del tema. Es importante no sobrecargarlo, por ejemplo, al añadir subtítulos, pues esa información se puede complementar con el resumen analítico y las palabras clave.  

Recordemos: 

Cada formato tiene sus especificaciones para los títulos, pero no olvidemos añadir los elementos generales como son la precisión y la honestidad. También por ser productos textuales para la red, cumplamos con la extensión adecuada para que los buscadores presenten los títulos de forma eficaz. 


Además, es cierto que cada persona crea sus títulos a partir de sus necesidades, así pues, cada escritor tome en cuenta los consejos que más le sean de utilidad.

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