HABLEMOS DE ENFERMEDADES

Actualizado: abr 27

Es cierto que vivimos un periodo de incertidumbre debido al coronavirus y sus consecuencias en nuestras vidas. La mayoría de las personas escribimos sobre nuestras impresiones acerca del aislamiento dentro de casa o de la experiencia al tener que salir a trabajar con un ambiente casi apocalíptico.


A veces las plasmamos en nuestras entradas para el blog, en ellas hablamos de la angustia por el encierro y deseos de volver a la normalidad. A unos les toca escribir de forma periodística e informar sobre las actualizaciones de la pandemia y, a otros, traducir la información a infografías e historias de Instagram para transmitir mensajes visuales. A final de cuentas todos hablamos de coronavirus.  


Por eso, es importante cuestionarnos la forma cómo referirnos a la enfermedad en nuestros textos. La Organización Mundial de la Salud estableció que el nombre oficial es COVID-19. Lo preferible es anotarlo como sustantivo femenino, debido a la relación del referente principal en el acrónimo: la enfermedad. Sin embargo, también es válido escribirlo en masculino, y si se prefiere lexicalizar, se anotaría con minúsculas: covid-19.


Es relevante saber estos datos para evitar la sobresaturación de la palabra «coronavirus» en nuestros textos. También podemos utilizar los sinónimos «virus» o «enfermedad» en un momento dado, pero lo mejor es ser específicos: El coronavirus afectó mis planes para regresar con mi familia. Ahora tengo que permanecer sola hasta el término de la pandemia de la COVID-19. 


Casi todos compartimos la experiencia de la cuarentena. Todos hablamos de ella, pero ¿de verdad conocemos su significado? Aunque la palabra contiene el referente al número cuarenta, no implica un periodo de esa cantidad de días. Más bien, la definición que el Diccionario de la lengua española indica es un aislamiento preventivo de personas o animales en un determinado tiempo, por razones sanitarias. La cuarentena abarca el tiempo necesario hasta que sea inexistente el riesgo al contagio descontrolado. Por eso, sintámonos con libertad de utilizar esta palabra, a pesar de que se alargue más de cuarenta días. 



También estamos conscientes que la COVID-19 no es el único padecimiento existente, por tanto, es importante saber lo básico sobre cómo escribirlos. En general, los nombres de las enfermedades se anotan con minúscula (gripe, tos, diabetes), por excepción de los nombres propios que forman parte de ellas (enfermedad de Alzheimer, Parkinson, Creutzfeldt-Jakob). También van en mayúscula las identificaciones que especifican variantes: gripe A. 

Es común que, en algunos casos, el nombre propio se lexicalice y funcione como una denominación informal de la enfermedad, por tanto, también es apropiado escribirlo en minúscula y adaptarlo al español, como sucede con párkinson.


Un caso importante es el síndrome de Down. El nombre respeta tal cual la regla de las enfermedades que incluyen un sustantivo propio, pero como se indica en su composición, este no forma parte de un padecimiento, más bien es una alteración genética. Así que cuando escribamos sobre el síndrome de Down lo más conveniente es evitar considerarlo una enfermedad. 


En conclusión, el coronavirus nos ha traído una revoltura de emociones para todos. Es un hecho que la humanidad comparte sin importar las distancias. Por tanto, seamos específicos con los términos que elijamos para expresarnos. Así cualquier persona podrá saber a lo que nos referimos, sin causarle ruido. Estamos en un tiempo de cuidar nuestra salud, sin desatender nuestra escritura

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