LA CONSTRUCCIÓN DE UN PÁRRAFO

En la entrada anterior hablamos sobre la longitud ideal de las oraciones. Concluimos que contamos con la libertad de agregar las palabras necesarias, siempre y cuando cumplamos con la responsabilidad de presentar las ideas de forma coherente, sin confundir ni cansar al lector. Así como dedicamos tiempo a elaborar nuestras oraciones, también debemos reflexionar sobre la manera de unirlas para crear párrafos.


Un párrafo se cimenta a partir de oraciones cuyo origen es una idea o tema en común. Podemos visualizarlo como si fuera una familia constituida por oraciones: todos sus miembros son diferentes entre sí, vienen en distintas medidas y con elementos que los vuelven únicos, pero los une un lazo: el argumento principal.


Para que un lector pueda comprender un texto, cada párrafo debe componerse de introducción (presentación de la idea), desarrollo (se agrega evidencia como conceptos, descripciones o ejemplos) y conclusión (se retoma la introducción, cierra la idea y se inserta un enlace al siguiente párrafo). Si se respeta lo anterior, el texto será eficiente. De lo contrario, la información resultará confusa y se correrá el riesgo de perder al lector.


Además de la estructura interior del párrafo, es importante considerar su longitud, con el objetivo de hacerlos amenos para el lector. Es imposible limitarlos: cada uno es único; algunos necesitan cuatro oraciones para transmitir su mensaje, otros más de seis. De hecho, lo ideal es variar, tal y como sucede con las oraciones.


También es relevante pensar en el lector, sobre todo en su tiempo. En la actualidad, preferimos leer textos concisos, sin perjudicar el valor de su contenido. Por lo tanto, recomendamos que el promedio de oraciones dentro de un párrafo sea entre tres a diez, según el tipo texto. Los párrafos dentro de una publicación electrónica serán de tres a cinco, mientras que aquellos pertenecientes a un ensayo o texto académico podrían llegar a diez.


Otras sugerencias:


  • Evitar que la última oración de un párrafo sea menos de cuatro caracteres. Una conclusión necesita retomar ideas, a veces introducir una nueva. Es inconcebible que una conclusión sea tan corta, por excepción de los textos creativos.

  • Tampoco debe culminar en una cita. La última palabra debe ser nuestra.

  • Si se quiere expresar lentitud, los párrafos largos son ideales. En cambio, uno corto manifiesta rapidez. Esto sobre todo para escritos creativos.


Cada párrafo es un trabajo único que forma parte de un elemento más grande. Así como importan las oraciones, también su agrupación es relevante para expresar el tema principal. Por tanto, recordemos construirlos con cuidado a sabiendas de que el producto final será para un lector específico.

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