LA «PAGBLANFOBIA» PARTE 2 DE 2

Actualizado: mar 24

Situémonos en El resplandor, cuando Jack Torrance aporrea las teclas de su máquina de escribir en un hotel desierto. Ahora, veamos lo que escribió: «All work and no play makes jack a dull boy». Dice que, el trabajo sin descanso, lo aburre. Lo adormece. Lo atonta.

Sin duda, el personaje de Stephen King –inmortalizado por Jack Nicholson en la adaptación de Stanley Kubrick– sufría de bloqueo del escritor y, quizás, intentó afrontar la pagblanfobia que acompaña a dicha condición llenando el vacío de las hojas con la misma oración una y otra vez.

Si padeces del bloqueo o del síndrome de la página en blanco (o ambos), esperamos que los siguientes consejos te sean útiles y que nada parecido a lo que ocurrió en la novela y película te suceda.

Primero, limpia tu espacio de trabajo, evita distracciones, despeja tu mente y haz una (o todas) de las siguientes recomendaciones:


  • Escribe un diario. Llénalo con información todos los días. Así como un atleta entrena de forma sistemática, tú como escritor deberías hacer lo mismo con tu arte.

  • Realiza una lluvia de ideas. Escribe todas las palabras o frases relacionadas con tu tema. Es innecesario explicarlas o justificarlas, esa parte del proceso creativo es posterior. Anota sin recato los pensamientos que puedan ayudar a liberar el flujo inventivo.

  • Toma notas. El trabajo creativo no sabe de horarios. Si un artista goza un momento de claridad durante una cena con sus suegros debe atrapar esa idea sin importar que se le haya ocurrido fuera de su horario de oficina. Para recordarla la anota y trabaja sobre ella después.

  • Exterioriza el problema. La terapia grupal ayuda al escritor a articular lo que le sucede. De igual manera, hablar sobre el proyecto con un amigo o colega puede facilitar que las ideas lleguen a buen puerto. O bien, asiste a un taller de escritura o busca un coach.

  • Ejercita la escritura libre. Es como la lluvia de ideas, pero el objetivo es formar oraciones y párrafos concisos. Escribe sin reserva lo primero que se te venga a la mente. Si algo de este ejercicio visceral puede ser rescatado para tu proyecto, lo re-trabajas posteriormente.

  • Aléjate de la escritura. Gran parte del proceso creativo sucede lejos de un escritorio. Toma un paseo, ve una pelea de box, saca a pasear al perro, sube una montaña, olvídate por un tiempo del libro y regresa renovado a él.


Así como métodos creativos, existen un sinnúmero de estrategias para combatir la pagblanfobia. No hay una fórmula que funcione como por arte de magia para todos los autores.


Si padeces del bloqueo del escritor o pagblancofobia, adapta las recomendaciones a tu dinámica de trabajo y habilidades.


Nos gustaría garantizar nuestras sugerencias u ofrecer un tratamiento completo e infalible para «curarla»; no obstante, tal empresa caería dentro de lo que con normalidad se llama charlatanería. Sabemos que los libros no se escriben solos, por eso te invitamos a que pongas en práctica alguno de estos métodos y nos cuentes si te funcionó.

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