LAS FACETAS DEL EDITOR PARTE 1 DE 2

Antes de acercarnos a un editor hay que saber distinguir el tipo de trabajo que necesitamos. Si queremos una revisión ortotipográfica o retroalimentación de la propuesta de nuestro manuscrito. Cada situación implica un tipo de trabajo de edición. 


La corrección y edición de un texto requiere de un camino a seguir para así obtener el mejor resultado. Es muy parecido a cuando horneamos un pastel. Requerimos de tiempo y de pasos a seguir. El primer caso implica acercarnos a un profesional, el segundo, seguir las instrucciones de una receta. Claro que podemos prescindir de un servicio editorial, así como hay ingredientes que son sustituibles u omisibles, pero tengamos presente que el producto final siempre hablará de nosotros. Si hacemos un buen producto editorial o culinario las personas lo recomendarán. 


Todo escritor quiere ser recordado porque su obra fue relevante para sus lectores debido al enfoque de su contenido y la claridad en que se presenta la información. Para obtener este resultado con regularidad se requiere el respaldo del trabajo de uno o varios editores


Ahora señalaremos a cuatro tipos de editores y explicar el trabajo que desarrollarían en la propuesta del manuscrito de un escritor. Primero presentaremos al más general de ellos y en la siguiente entrada a los que nos faltan.  


Developmental editor: «el editor panorámico»

Es con quién el autor se acercaría con la intención de recibir retroalimentación y consejos sobre la imagen completa del manuscrito. Para ello el editor pedirá la propuesta del libro: un resumen y un esquema (con el contenido tentativo a tratar), de ser posible, los primeros capítulos escritos. 

Lo primero que hará este editor es conocer a su escritor para así comprender hacia dónde quiere dirigir su obra y descifrar el «para qué» de la existencia del libro. Ambos deben coincidir en las metas y visión del proyecto, de este modo caminarán juntos en la misma línea. 


La principal tarea del editor es acompañar al autor en el proceso de escritura; para ello elabora un calendario con fechas límites para avanzar de forma eficiente. Además, se compromete en cumplir los objetivos y ayudar al escritor a conseguir que el contenido tenga un enfoque y dirección coherentes, para así obtener la mejor versión del libro.  


El developmental editor no revisa problemas ortográficos, de puntuación ni de sintaxis, más bien realiza comentarios y sugerencias sobre el contenido que se sale del tema o detalles en los que se necesita profundizar más. Al final, el autor es quien toma las decisiones y resuelve las cuestiones por sí mismo. 


El editor también tendrá en cuenta al «lector ideal» de la obra, al mismo tiempo que examinará el trabajo a partir de los estándares y expectativas de la industria editorial. 


Así pues, el «editor panorámico» es como la mano derecha del escritor en su proceso de escritura. Pero, sin encargarse de detalles escriturales, como son la revisión de la ortografía, elección de palabras o errores gramaticales. Ese es el trabajo de edición que va después de tener esta base; ya lo que sigue es pulir y abrillantar el manuscrito hasta que quede lo mejor redactado posible. Hablaremos de ello en la siguiente entrada. 

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