LAS FACETAS DEL EDITOR PARTE 2 DE 2

A un buen libro siempre lo precede un manuscrito bien trabajado. Para lograrlo el escritor requiere del apoyo del editor. Como explicamos en la entrada anterior, hay distintos tipos de trabajo de edición. El más general se denomina developmental editor que se puede visualizar como un editor con visión panorámica, pues su trabajo implica velar por la imagen completa del libro. Sin embargo, el trabajo principal de este editor no es revisar la estructura de las oraciones ni detalles de puntuación.


A continuación, te presentamos a tres editores que se encargan de pulir la redacción después de tener clara la base del manuscrito. 


Line editor: corrector de estilo

Su trabajo consiste en revisar el escrito a partir de la imagen completa del manuscrito. El enfoque de este editor es el lenguaje y la forma cómo el escritor lo utiliza para comunicar su discurso. Su objetivo es examinar las palabras, estructuras sintácticas (las oraciones y frases), así como el orden de los párrafos para que la información sea consistente tanto en su tono como en su estilo. También presta atención a que el texto cumpla con las emociones que se desean transmitir, ya sea enojo, nostalgia, felicidad, entre otras.


Los errores, como pueden ser muletillas, comodines, arcaísmos injustificados, los resalta a mano o por medio de comentarios. Además, cuestiona la elección del vocabulario, si acaso una palabra es utilizada porque es necesaria y específica, o lo contrario, es general y forma un cliché. 

El resultado final que busca este editor es que el escrito se lea con un ritmo armonioso y que haya un flujo lógico de ideas. 


Copyeditor: corrector de textos

Se diferencia del anterior porque no cuestiona si una palabra refleja la emoción que desea el autor, más bien revisa que se cumplan las reglas de ortografía y gramática del idioma. Sirve como una segunda mirada de corrección: se preocupa por la consistencia del léxico y sugiere formas más precisas de expresar una idea. Revisa si el tiempo, narrativo o/y verbal es coherente. 


Es el último editor que revisa el texto antes de pasarlo a diagramación, ya sea en un espacio de trabajo (como InDesign) o a una entrada de blog. 


Proofreader: corrector de pruebas

Los ojos de este editor son los últimos que revisan el manuscrito antes de su publicación, ya sea de forma impresa o electrónica. No marca oraciones que necesiten reescribirse, ni revisa si las ideas son claras. El corrector de pruebas se asegura de que el contenido esté libre de erratas, como una letra que está de más o la falta de una tilde. 


También se encarga del espaciado y los márgenes, si se trata de un libro impreso. En el caso de ser electrónico se responsabiliza del posicionamiento adecuado de los encabezados y subtítulo en el diseño. Asimismo, se preocupa que las imágenes no perjudiquen la lectura.  

La edición del manuscrito de un libro, de forma común, es un camino guiado por un par de editores. Como escritores es primordial estar abiertos a su crítica constructiva para así generar el mejor libro de todos los posibles. Dejamos a consideración la búsqueda del editor o editores idóneos para tu proyecto de escritura. 

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