NO ESCRIBAS NO

Actualizado: abr 11

Seguro has leído textos más amenos que otros. Aunque cada escritor tiene su estilo y las preferencias como lector son subjetivas, es posible crear escritos más atractivos que otros valiéndose el autor de diferentes técnicas o herramientas. Una, por ejemplo, es la de disminuir o evitar la añadidura de negaciones en las oraciones.


Los enunciados negativos contienen un «no» y suelen expresar una regla (La primera letra de los meses no se escribe con mayúscula), contradecir una suposición (Ya no podemos vivir sin el celular), convencer al público de acercarse a un servicio (¡Suscríbete, no te arrepentirás!), entre otras aplicaciones. También existen conectores de negación como «nunca», «jamás», «ni», «ningún», «tampoco».


Hay casos de negación doble como en no hay nadie, no tengo nada, nadie hizo nada, no digas que no te ayudé, entre otros. Para quienes nacimos con y hablamos español es sencillo comprender esta lógica: la dupla implica un énfasis. Pero podría confundir a un extranjero debido a la transgresión de la lógica matemática: doble negación debería dar como resultado una oración positiva. En ocasiones puntuales, lo más adecuado es evitarla y reformular la idea que deseamos transmitir.




Es verdad que la negación es necesaria en ciertos casos. Sin embargo, la elección de ciertas palabras sobre otras tiene la capacidad de atraer y motivar al usuario o, al contrario, volverlo receloso ante la información que le presentamos.


Las oraciones que contienen un «no» son registradas por el cerebro con desconfianza, ya que se relacionan con una imposición. Si nos remontamos a nuestra infancia encontraremos una vasta cantidad de negación de parte de nuestros padres (¡No te subas ahí!) hasta de los profesores (No corran dentro del salón). Desde ese momento nos entrenaban para ignorar o desconfiar de los mensajes negativos.


Además, ciertos lectores evalúan con tal rapidez el contenido de un texto que los «no» pasan inadvertidos por la mente y al final se registra el mensaje de forma contraria. Esto sucede como un mecanismo de defensa, debido al aura de obligación que encierra la palabra, así como por la dificultad del inconsciente de tomar en cuenta el «no» y tergiversar el mensaje como una afirmación.


Por tanto, lo recomendable es, sin importar que sean textos publicitarios o de cualquier índole, buscar siempre la manera de excluir el «no» en nuestros textos. Es verdad que en ocasiones será imposible deshacernos de esa palabra, pero quizá sea posible armarla con conectores negativos más sutiles. De esta forma nuestros textos serán más atractivos para el lector y se logrará una conexión eficiente con ellos, pues los volverá más receptivos ante lo que les queremos compartir.

Algunos ejemplos que además ayudan a lucir nuestros recursos lingüísticos:


- La respuesta no es la correcta / La respuesta es incorrecta

- Juan nunca llega a tiempo / Juan es impuntual

- El responsable no salió de la cama en todo el día / El responsable se quedó en cama todo el día

- ¿Me trae un whisky?, pero no le ponga hielo, oiga / ¿Me trae un whisky derecho?

- Ana nunca se cansa / Ana es incansable

- No quiero ir a la fiesta / Prefiero quedarme en casa

0 vistas

© 2020 COURIERDOCE