¿PARA QUIÉN C$%@!3#S ESCRIBIMOS? PARTE 2 DE 2

Regresemos a la pregunta de partida y pensemos en posibles respuestas: ¿para la crítica?, ¿editores?, ¿académicos?, ¿colegas?, ¿posibles clientes?, ¿lectores del futuro?, ¿todas las anteriores? Lo sabemos, un clavo no saca otro clavo, el fuego no se extingue con fuego y una pregunta no se responde con otra. 


Nuestra contestación corta a la pregunta: depende. Así de sencillo. Algunos escriben para las juezas de concursos literarios y otros para niños. Se puede poner en debate, pero resulta imposible escribir «para todo mundo»


Pasemos a un ejemplo: ¿cuál de las dos opciones es «más» correcta?


  1. El perro es un animal peludo de cuatro patas que dice «guau».

  2. El perro (Canis lupus familiaris) es un mamífero carnívoro perteneciente a la familia Canidae

Si piensas que la segunda opción es la correcta por su formalidad, te invitamos a que releas el segundo párrafo de esta entrada. Si piensas que es la primera por su sencillez, también relee ese párrafo. Es inexistente la repuesta correcta, depende. La primera oración quizá sería más adecuada para un libro infantil, la segunda para un artículo científico.

¿Por qué «depende»? Porque el reportero de nota roja, al escribir, piensa en los trabajadores que se dirigen a chambear, el de cuentos infantiles, en niños y sus padres. Ambos tienen un concepto de sus posibles consumidores y a ellos se dirigen.

Pensémoslo en otros términos.

Una agencia de mercadotecnia al diseñar una campaña publicitaria delimita el perfil de su «público objetivo». Investiga el rango de edad, género, gustos, nivel socioeconómico, localización y demás datos relevantes de su audiencia meta para que su campaña sea lo más efectiva posible. 

De la misma manera, el escritor debería acotar las características de su «lector objetivo». Todos los escritores tienen en mente (o deberían) un lector «imaginario» de sus obras. A este la crítica literaria llama «lector ideal»

Ahora te exhortamos a que respondas a las preguntas de la lista para acercarte a definir al tuyo:

¿Sobre qué escribes?

Ten en mente que no es lo mismo escribir para críticos literarios que para usuarios de LinkedIn.


¿Qué objetivos quieres alcanzar con tu texto?

Promocionar tu marca, ganar un concurso de poesía, vender más…


¿Cuáles datos demográficos describen a tu lector ideal?

Aquí piensa en los datos que una agencia de mercadotecnia investigaría. 


¿Qué clase de lecturas lleva el lector ideal en su bagaje cultural?

Es importante conocer el nivel educativo y referencias que tu lector pueda entender.

Por supuesto, estas preguntas son tan solo un punto de partida para esbozar el perfil de un «lector ideal». Se requiere trabajo y experiencia para llegar a ese público meta, así como generar discusiones y aportar algo a una conversación relevante, pero si sabes para quién escribes tendrás gran parte del recorrido avanzado. 

Hay más puntos a considerar para trazar el perfil del lector ideal, si tienes alguna otra idea, déjala en los comentarios. En el caso contrario, te encargamos tarea para esta cuarentena: ¿Cuál es el perfil de tu «lector ideal»? Tú, lector, ¿para quién c$%@!3#s escribes?  

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