¿PARA QUIÉN C$%@!3#S ESCRIBIMOS? PARTE 1 DE 2

Actualizado: may 15

Todo gran debate parte de una buena pregunta. Así como las W-Fragen (preguntas con W) en alemán: was, welcher, warum, wann, etc; en español, las interrogantes más importantes comienzan con el fonema /k/: cómo, cuándo, cuánto, qué… 


En otras ocasiones hemos escrito sobre cómo, cuándo, cuánto y qué escribir, entre otros consejos puntuales para mejorar las prácticas lectoras y escriturales. No obstante, hay una parte central en todo proceso creativo la cual es imposible ignorar: quién. Exactamente, «para quién se crea».  


El desarrollo de un texto sin tener en mente el «para quién» es igual a diseñar un vehículo sin volante. Con miras en aclarar y orientar esta parte del proceso de escritura, hoy presentamos la primera parte de «¿Para quién c$%@!3#s escribimos?». 


Antes de exponer posibles respuestas a la pregunta inicial, demos un paso atrás y preguntémonos: ¿qué es la escritura? Sin duda, responder esta pregunta no resulta más fácil, pero por motivos prácticos nos enfocaremos en un aspecto de la escritura. Esta, antes que nada, es un sistema de comunicación. Toda forma de transmisión de información se conforma de tres partes básicas: emisor, mensaje y receptor. En esta entrada nos enfocamos en esta última: receptor.


Sin alguna de las partes el sistema sería ineficaz: un emisor improductivo no es un emisor, un mensaje inexistente no puede transmitirse, un receptor insensible o cerrado no es un receptor. 


Por supuesto, existen casos «incompletos» en los que hay un emisor y un mensaje que nunca encuentran un receptor. De pasada te invitamos, a que, si guardas en el cajón del buró una colección de cuentos, ensayos, guiones u otro proyecto escritural, te esfuerces por sacarlo «afuera» y adelante (en un taller, por ejemplo) para que llegue a su receptor, o sea: los lectores


Veamos un caso para clarificar cómo funciona: las «mañaneras» del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. 

El emisor: AMLO

El mensaje: el discurso 

El receptor: el pueblo mexicano 


El sistema aplica para todo aquello que se quiera comunicar, llámese pintura, película, programa de radio, novela, etcétera.  


Aquí, por supuesto, la conversación que nos interesa gira en torno al texto como mensaje a comunicar. En textos el emisor es el escritor; el mensaje, el ensayo, guion, artículo, etcétera; y el receptor, el lector.


Siempre hay quien afirma que no se puede uno sentar a crear sin tener bien claro cómo es el receptor. Para otros, lo más importante es el mensaje. Sin embargo, resulta más difícil que el mensaje llegue a buen puerto si se ignora a qué muelle se planea enviar. No es lo mismo zarpar en un crucero y arribar a un puerto comercial que a uno turístico.  


En la siguiente entrada profundizaremos en la reflexión sobre el receptor de un texto y cómo definir su perfil. Por lo pronto cuestiónate: ¿a quién te quieres dirigir? ¿A qué clase de puerto quieres llegar?

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